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Consumo de alcohol en adolescentes: consejos y recomendaciones

Consumo de alcohol en adolescentes: consejos y recomendaciones


El consumo excesivo de alcohol es una de las problemáticas más importantes en la situación de salud de los adolescentes. Cada vez es más temprana la edad de inicio de esta práctica que se convierte en un hábito. A continuación, consejos y recomendaciones para un consumo de alcohol responsable.

Situación actual

En la actualidad, se han producido cambios en la modalidad de consumo de alcohol que se manifiestan en la disminución de la edad de inicio, alrededor de los 13 años, con un mayor consumo en los fines de semana en un período corto de tiempo. Asimismo, se registra un aumento en el ingreso a las guardias por intoxicación alcohólica aguda y las complicaciones relacionadas.

El Programa Nacional de Salud Integral en la Adolescencia (PNSIA) y el Programa Nacional de Prevención y Lucha Contra el Consumo Excesivo de Alcohol, identifican al Consumo Episódico Excesivo de Alcohol (CEEA) como una de las problemáticas de mayor importancia en la situación de salud de los adolescentes, pudiendo provocar accidentes viales, suicidios, embarazos no planificados, entre otros.

¿Por qué es tan peligroso?

El alcohol (etanol) es una sustancia psicoactiva que tiene efectos sobre el sistema nervioso central, con la capacidad de cambiar la percepción, el estado de ánimo y/o el comportamiento, dependiendo de la graduación alcohólica que posea la bebida, la cantidad consumida, la presencia de otras drogas, la tolerancia de cada organismo y si hay enfermedades preexistentes. En este sentido, la intoxicación aguda por etanol se asocia con numerosas complicaciones, incluidas accidentes de tránsito, violencia doméstica, homicidios, suicidio y peligro de muerte por envenenamiento.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas de la intoxicación alcohólica dependen de los efectos inhibidores sobre las neuronas del sistema nervioso central. Las manifestaciones clínicas, de acuerdo a la cantidad consumida, van in crescendo y pueden incluir:

  • Euforia o llanto inmotivado.
  • Comunicación aumentada.
  • Tiempo de reacción alargado, con disminución de eficacia para la ejecución de actos complejos.
  • Alteraciones en la marcha y los reflejos.
  • Temblor en dedos.
  • Disminución de agudeza visual y auditiva.
  • Vómitos, cefalea y mareos.

En instancias más graves se suman otro tipo de reacciones como visión borrosa o doble, incoordinación muscular, disartria, hipotensión arterial y taquicardia, hipoglucemia e hipotermia; somnolencia, luego estupor marcado, hipotensión, bradipnea, hiporreflexia, hipoalgesia y amnesia temporal; y finalmente, hipotensión con bradicardia, apnea, arreflexia y analgesia superficial y profunda, con graves alteraciones del medio interno, acidosis metabólica, hipoxemia, hipoglucemia e hipotermia y riesgo de paro cardio-respiratorio.

Por su parte, el consumo prolongado de alcohol aumenta las probabilidades de sangrado de estómago o esófago, inflamación y daños en el páncreas, daño al hígado, desnutrición y riesgo de cáncer de esófago, hígado, colon, cabeza y cuello, mamas y otras áreas.

Consejos para un consumo de alcohol responsable

  1. Comer siempre algo antes de empezar a beber.
  2. Tomar agua al mismo tiempo que se consume alcohol, ya que genera deshidratación.
  3. No mezclar alcohol con drogas, porque aumenta el riesgo cardíaco y la deshidratación.
  4. Ante un problema de salud preexistente – diabetes, hepatitis, asma, o problemas cardiológicos –, la recomendación es no tomar nada de alcohol.
  5. Si un amigo tomó de más, no permitir que maneje, llevarlo a un lugar tranquilo y ventilado; si se descompuso o se desmayó, ponerlo de costado para que no se ahogue si vomita, aflojarle la ropa y darle abrigo, y no dejarlo solo. Hidratarlo y llamar a un servicio de emergencia.