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Consumo excesivo de sal: riesgos y prevención

Consumo excesivo de sal: riesgos y prevención


En el marco del Día Internacional de la Cobertura Universal de Salud, brindamos información acerca de uno de uno de los principales malos hábitos que mantiene la población a nivel mundial y que repercute de manera directa en la salud de las personas: el consumo excesivo de sal. Conocé qué sucede en el organismo cuando se consumen cantidades excesivas de sal, cuál es la cantidad de ingesta adecuada, y cómo prevenir enfermedades generadas por este comportamiento.

¿Qué enfermedades pueden ser motivo del consumo excesivo de sal?

A pesar de ser necesaria para el correcto funcionamiento del organismo, la sal consumida en exceso es una de las principales causas de la hipertensión arterial. Es sabido que la hipertensión arterial es uno de los principales factores de riesgo para todas las enfermedades cardiovasculares: ACV, cardiopatía isquémica e insuficiencia cardíaca.

¿Qué ocurre con nuestro organismo cuando consumimos sal en exceso?

El riñón tiene capacidad para mantener en un nivel óptimo la cantidad de este producto que requiere el organismo. Por eso, cuando hay mucha, la descarta en la orina y la que necesita la reabsorbe de ese mismo líquido y la distribuye al flujo sanguíneo. Pero si el exceso es permanente, se generan una serie de procesos inflamatorios en las arterias y de retención de líquidos que pueden llevar a la hipertensión.

Ingesta recomendada

El elevado consumo de sodio (> 2 gramos/día, equivalente a 5 gramos de sal por día) y la absorción insuficiente de potasio (menos de 3,5 gramos por día) contribuyen a estos procesos mencionados. La mayoría de las personas consumen demasiada sal, de 9 a 12 gramos por día en promedio, es decir, dos veces la ingesta máxima recomendada que es inferior a 5 gramos diarios en el adulto. 

Los Estados Miembros de la OMS han acordado reducir en un 30% el consumo de sal de la población mundial de aquí a 2025.

La reducción de la ingesta de sal se considera una de las medidas más eficaces que los países pueden tomar para mejorar la situación sanitaria de la población. Las medidas principales de reducción generarán un año más de vida sana. Se estima que cada año se podría evitar 2,5 millones de defunciones si el consumo de sal a nivel mundial se redujera al nivel recomendado.

La producción creciente de alimentos elaborados cada vez más numerosos, la rápida urbanización y la evolución de los modos de vida están modificando los hábitos alimentarios. Los alimentos muy elaborados son cada vez más corrientes y asequibles. Las poblaciones del mundo entero consumen alimentos más ricos en energía que contienen muchas grasas saturadas, ácidos grasos trans, azúcar y sal.

Al mismo tiempo, al modificar sus hábitos alimentarios, las personas consumen menos frutas, verduras y fibras (presentes en los cereales integrales), que son los elementos clave de una alimentación sana. Las frutas y verduras contienen potasio, que contribuye a hacer bajar la tensión arterial.

Ahora bien, algunos fabricantes reformulan sus recetas a fin de reducir el contenido de sal de sus productos, y los consumidores deberían leer las etiquetas para elegir los productos de bajo contenido en sodio.

Medidas de prevención

Las directrices de la OMS sobre el sodio y el potasio indican los umbrales aceptables de una ingesta sana. También presentan medidas para mejorar la alimentación y prevenir las enfermedades no transmisibles en los adultos y los niños.

Es así que en el año 2004 La Asamblea Mundial de la Salud adoptó la Estrategia Mundial sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud, en la que se pide a los gobiernos, a la OMS, a los asociados internacionales, al sector privado y a la sociedad civil que adopten medidas en los planos mundial, regional y local para fomentar una alimentación sana y la actividad física incluyendo la reducción de la ingesta de sal.

En 2013, la Asamblea Mundial de la Salud acordó nueve metas mundiales de carácter voluntario para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles, en particular la detención del aumento de la diabetes y la obesidad y una reducción relativa del 30% de la ingesta media de sal para 2025.

Por último y para reducir el valor del consumo de sal como una práctica especialmente negativa, es oportuno decir que no todo es malo al respecto ya que la sal se comercializa como sal iodada lo que se emplea para combatir y/o  prevenir situaciones de deficiencia de iodo en el organismo debido a dietas locales que pueden afectar la glándula tiroides, que de otra forma podría generar bocio.