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Donación de órganos: salvar y mejorar la calidad de vida

Donación de órganos: salvar y mejorar la calidad de vida


En el marco del Día Mundial del Trasplantado, invitamos a tomar conciencia sobre la importancia de la participación y el compromiso de la sociedad al momento de decidir convertirse en donante para ayudar a otros. Además, brindamos datos estadísticos, recomendaciones médicas post-trasplante, y derribamos mitos. Todo lo que hay que saber en esta nota.

En determinadas circunstancias, como consecuencia de enfermedades o accidentes, es posible que un órgano pierda la capacidad de realizar funciones básicas para la vida. Cuando esto ocurre, es necesario de un trasplante que permita sustituir las funciones del órgano dañado.

En Argentina, durante el 2017 se realizaron 1.218 trasplantes renales, 424 hepáticos, 113 cardiacos, 57 reno pancreáticos y 42 pulmonares. La participación de todos los actores activos de la sociedad permitió que los médicos pudieran salvar estas vidas.

El trasplante de órganos se ha consolidado como tratamiento médico para dar respuesta a determinadas patologías, permitiendo salvar y mejorar la calidad de vida de miles de personas. Por esto, es importante que tomemos conciencia sobre el aporte que cada uno de nosotros puede generar para dar una segunda oportunidad tanto a adultos como niños.

Recomendaciones médicas post-trasplante 

Una vez recibido el órgano trasplantado y a fin de evitar el rechazo del organismo, el paciente debe recibir medicamentos (inmunosupresores) para atenuar la respuesta del sistema inmune, que mediante su mecanismo defensivo tiende a destruir todo agente extraño.

Durante los primeros meses posteriores al trasplante, se requiere una relación estrecha con el médico tratante a través de exámenes y revisiones médicas periódicas, siendo sumamente importante el seguimiento estricto de la medicación, así como los cuidados higiénico-dietéticos.

Actividad deportiva: ¿sí o no? 

A la inversa de lo que suele creerse, una persona a la que se le trasplanta un órgano no tiene impedimentos para practicar deportes, ni realizar tareas habituales. La actividad física contribuye al desarrollo físico, intelectual y socio afectivo de toda persona.

En la etapa post trasplante es recomendable introducir nuevos hábitos saludables y abandonar aquellos nocivos como la mala alimentación, el tabaquismo o el consumo de alcohol. Pero por sobre todo, es fundamental iniciar o continuar ejercicios físicos adecuados.