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Enfermedad de Chagas: prevención y recomendaciones

Enfermedad de Chagas: prevención y recomendaciones


La enfermedad de chagas resulta un grave problema para la salud pública en nuestro país y en muchos otros de América Latina. El contagio puede generarse muy fácilmente y las afecciones que pueden llegar a presentarse son realmente riesgosas. En esta nota, te contamos cómo prevenir y evitar la propagación de dicha enfermedad.

El 14 de abril se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra el Chagas, una enfermedad infecciosa que aún constituye un grave problema de salud pública en muchos países de América Latina. Es causada por un parásito llamado Trypanosomacruzi, que puede vivir en la sangre y en los tejidos de personas y animales y en el tubo digestivo de insectos conocidos como vinchucas.

En la Argentina funciona un programa nacional contra el Chagas, basado en la capacitación de equipos técnicos para optimizar el control, incrementar la vigilancia permanente y lograr un diagnóstico y tratamiento oportunos de los infectados para disminuir la morbimortalidad y su impacto socioeconómico. Según un informe de la OPS (Organización Panamericana de la Salud) del año 2015, en nuestro país habría 7.300.000 personas expuestas, de las cuales 1.505.235 estarían  infectadas y, de ese segmento, 376.309 presentarían cardiopatías de origen chagásico.

¿Cómo se transmite?

La vía de contagio más frecuente es la vectorial, a través de la picadura de la vinchuca infectada con los parásitos del Chagas. Estos insectos habitan en casas de barro o arcilla, en las grietas de los pisos, las paredes o los techos. Una vez que la vinchuca pica a una persona para alimentarse de su sangre, defeca y deposita parásitos en la piel que, frente a la acción de rascarse, se introducen en el cuerpo del paciente. Otras dos vías de transmisión, aunque muy poco habituales en nuestro país gracias a los controles que se implementan, son: la vía congénita, por transmisión de madre a hijo durante el embarazo, y la vía transfusional (transfusión de sangre o trasplante de órganos).

El diagnóstico del Mal de Chagas se hace a partir de pruebas de sangre en una instancia inicial y, si se detecta infección, se indican estudios de imágenes, quien destaca que tanto las pruebas diagnósticas como el tratamiento son gratuitos en  todos los hospitales y centros de salud del país.

Síntomas

Las fases de la enfermedad comprenden una primera etapa que comienza poco después de que el paciente se infecta y dura entre 15 y 60 días. En la mayoría de los casos no hay manifestación clínica pero en otros puede haber síntomas inespecíficos como fiebre, diarrea, dolor de cabeza, cansancio, irritabilidad, vómitos, falta de apetito y malestar general, inflamación de la piel en el lugar por donde ingresó la infección y, si la picadura fue cerca del ojo y la persona se lo frota, puede manifestarse como “ojo en compota”. La  segunda fase se da al cabo de 20 o 30 años y puede afectar al corazón y, en menor medida, al sistema digestivo y nervioso, provocando distintos grados de invalidez e inclusive la muerte si no es tratada a tiempo con la medicación adecuada.

Prevención

Dado que la vinchuca es la principal vía de contagio del Mal de Chagas, lo más importante es evitar su existencia en las viviendas y sus alrededores.

  • Revisar frecuentemente las viviendas y sus alrededores. Las vinchucas dejan manchas de materia fecal en las paredes que son claramente identificables.
  • Ventilar las camas y los catres.
  • Limpiar detrás de muebles y objetos colgados de las paredes.
  • Mover y revisar objetos amontonados lo más frecuentemente posible.
  • Evitar que los animales (perros, gatos, chanchos, gallinas, etc.) duerman dentro de la casa.
  • Construir gallineros y corrales lejos de la casa.
  • Tapar las grietas y los agujeros de las paredes y techos, para alisar dichas superficies.

Finalmente, con el fin de optimizar los controles a quienes viven en zonas endémicas, se les pide que si encuentran vinchucas intenten agarrarlas con un guante, con cuidado de no aplastarlas, y que las transporten en un frasco o bolsa con ventilación a la autoridad municipal para solicitar el rociado de la vivienda y permitir el análisis del insecto. Luego del procedimiento de rociado, las vinchucas y ninfas muertas caerán al piso, pero los parásitos pueden permanecer vivos durante algunos días, por lo cual es fundamental barrer, quemar o enterrar a las vinchucas muertas para no ser aplastadas o pisadas y contagiar así a  personas o animales.