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Hipertensión arterial | Prevención | Qué hacer en el contexto de COVID-19

Hipertensión arterial | Prevención | Qué hacer en el contexto de COVID-19


La hipertensión arterial puede considerarse una enfermedad silenciosa y poderosa, y constituye el principal factor de riesgo para padecer enfermedades cardiovasculares. Es responsable del 45% de los infartos y del 51% de los ataques cerebrovascularesCada 17 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Hipertensión con la finalidad de promover la concientización y los esfuerzos para prevenir, diagnosticar y controlar la hipertensión arterial. En la siguiente nota te contamos todo lo que tenés que saber. 

¿Qué es la Hipertensión arterial?

Esta enfermedad consiste en la elevación persistente de la presión arterial por encima de los valores establecidos como normales por consenso: como parámetro general, el objetivo es tener una tensión arterial sistólica menor a 130 mmHg y una diastólica menor a 80mmHg. En caso de presentar valores superiores, hay que realizar un seguimiento, ya que esta patología puede provocar complicaciones tanto en el corazón como en los vasos sanguíneos, con riesgo de ocasionar un infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca, aneurismas, accidentes cerebrovasculares y alteraciones renales y hasta visuales. Ante un episodio de estas características, llamar inmediatamente al servicio de emergencias médicas.

Las consecuencias de la hipertensión se pueden agravar por otros factores, como el tabaquismo, una dieta poco saludable, uso nocivo del alcohol, inactividad física, exposición a un estrés constante, obesidad, colesterol alto y diabetes mellitus, y los antecedentes familiares.

Datos a tener en cuenta

En Argentina, el consumo de sal diario por persona es en promedio de 11 gramos, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo máximo de 5 gramos por día. 

En este sentido, el Ministerio de Salud de la Nación recuerda que es fundamental reducir la ingesta diaria de sal, principal factor de riesgo de esta enfermedad.

Según estimaciones mundiales de la OMS, la hipertensión arterial es responsable del 45% de los infartos y del 51% de los ataques cerebrovasculares. Existe una relación directa entre la presión arterial elevada y la ocurrencia de enfermedades vasculares, como infartos y accidentes cerebrovasculares. Es importante conocer y controlar la presión arterial periódicamente e incorporar hábitos saludables que pueden mantenerla normal. 

En Argentina, 8 de cada 10 adultos se realizan controles de presión arterial, entre ellos el 34% presenta presión arterial elevada, según datos de la 3ra Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) realizada en 2013 por el Ministerio de Salud de la Nación. Sin embargo, solo el 58% se encuentra realizando un tratamiento. 

Entre las personas hipertensas que adhieren a tratamientos, el 51% utiliza únicamente medicamentos para controlar su presión arterial, un 8,5% se cuida a través de la alimentación y el 40% restante realiza ambas prácticas. 

¿Cómo prevenir la hipertensión arterial?

Los cambios en el estilo de vida pueden ayudar significativamente a prevenir niveles altos de presión arterial: 

  • Alimentación:
    • Comer frutas, vegetales, granos enteros y lácteos bajos en grasas.
    • Disminuir el consumo de grasas.
    • Reducir la ingesta de sal en la alimentación, quitando el salero de la mesa, cocinando con menos sal y reduciendo el consumo de alimentos procesados. 
  • Controlarse periódicamente: debido a que la tensión arterial elevada puede no mostrar síntomas, todos los adultos deberían medirse habitualmente, además de hacerse chequeos integrales.
  • Hacer actividad física: practicar algún deporte de forma regular.
  • Gestionar el estrés de manera saludable: algunas alternativas para lograrlo son la meditación, el ejercicio físico adecuado y las relaciones sociales, laborales y afectivas positivas.

Argentina cuenta con una Ley de Regulación del Consumo de Sodio que plantea la reducción progresiva de la sal contenida en los alimentos procesados hasta alcanzar los valores máximos en cada grupo alimentario, fijados por la cartera sanitaria nacional. La norma, además, regula la fijación de advertencias en los envases sobre los riesgos del consumo en exceso de sal, promueve la eliminación de los saleros en las mesas de los locales gastronómicos, fija en 500 miligramos el tamaño máximo para los envases en los que se venda sal y establece sanciones a los infractores. 

Diagnóstico

Debido a la complejidad de la enfermedad, el primer objetivo es confirmar el diagnóstico, luego estudiar al paciente hipertenso y establecer su riesgo cardiovascular para poder prever un pronóstico y ejecutar una estrategia terapéutica. Como tercer punto, se debe incluir la sospecha de una causa secundaria que provoque la hipertensión arterial y hacer un análisis exhaustivo para descartar patologías renales, endocrinas y trastornos neurológicos, entre otros.

Hipertensión arterial y COVID-19

Numerosos centros de atención especializada han alertado que la pandemia de COVID-19 no debe ser un impedimento para la consulta por síntomas relacionados a estas patologías. Hasta el momento ya se han producido complicaciones en estas enfermedades por falta de consulta precoz.