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Muerte súbita: maniobras de RCP para salvar una vida

Muerte súbita: maniobras de RCP para salvar una vida


Durante los últimos días de agosto se conmemora la Semana de Lucha contra la Muerte Súbita, definida como el deceso de una persona que ocurre naturalmente y de forma inesperada. Lo importante es saber que el desenlace de un paro cardíaco no tiene por qué ser siempre fatal. En estos casos, conocer las maniobras de RCP puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Conocé cómo actuar en una situación de estas características.

¿Qué es la muerte súbita?

La muerte súbita es el deceso de una persona que ocurre naturalmente y de forma inesperada, independientemente de su edad, dentro de la primera hora del comienzo de los síntomas.

Las causas de la muerte súbita y las cifras varían con la edad, se presenta la mayoría de las veces en adultos mayores y, en la Argentina, es responsable de 40.000 fallecimientos al año. Lo importante es que el desenlace de un paro cardíaco no tiene por qué ser siempre fatal.

La muerte súbita representa la mitad de las muertes cardiovasculares y el 25% del total de las muertes en adultos. Aproximadamente la mitad de las veces puede ocurrir en personas sin enfermedad cardíaca conocida, como expresión de un primer episodio.

Pese a la característica repentina de estos decesos, estudios indican que cinco de cada diez pacientes que sufrieron una muerte súbita tuvieron síntomas previos como:

  • Desmayos repetidos
  • Palpitaciones fuertes
  • Dolores en el pecho

Es por eso que, frente a alguno de estos cuadros, es esencial recurrir al médico para un chequeo integral.

¿Qué hacer ante una situación de este tipo?

Si una persona cae inconsciente de manera imprevista, lo primero que hay que hacer es llamar al servicio local de emergencias médicas y comenzar rápidamente las maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP), ya que se calcula que por cada minuto de demora, se pierde un 10% de posibilidad de sobrevida y más allá de los 5 minutos, la probabilidad se reduce considerablemente. La RCP puede ser la diferencia entre la vida y la muerte, por lo cual es fundamental que todos realicen un curso de capacitación.

Maniobras de RCP para salvar una vida

  1. Verificá que la escena sea segura para vos ante todo. Si la víctima no responde y no respira con normalidad (o sólo jadea/boquea) activar el servicio de emergencias y comenzar la RCP.
  2. Asegurate de que la víctima esté tendida de espaldas y sobre una superficie firme y plana.
  3. Colocarse de rodillas de manera perpendicular al cuerpo de la víctima, ubicar la base de una mano en el centro del pecho (sobre la mitad inferior del esternón) y la otra por encima de la primera.
  4. Con los brazos firmes y sin flexionar los codos, comenzá a realizar compresiones con fuerza, rápidamente y de forma constante (el ritmo y frecuencia debe ser entre 100 y 120 compresiones por minuto). Dejá que el tórax vuelva a su posición normal. Tratá de hacerlo hasta que la víctima se recupere, o hasta la llegada de la ambulancia. Si es posible, empleá un Desfibrilador Externo Automático (DEA).