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Primavera sin alergias: el valor de la prevención y la consulta oportuna

*Por Dra. Liliana Rolón (MN 124339),
líder de la Gerencia Médica de vittal

La primavera suele ser sinónimo de días más largos, temperaturas agradables y actividades al aire libre. Sin embargo, para muchas personas también marca el comienzo de una temporada incómoda, caracterizada por estornudos reiterados, congestión nasal, picazón en los ojos y otros malestares que afectan de manera directa la calidad de vida y el descanso.

Las alergias estacionales constituyen una de las consultas más frecuentes durante esta época del año en los centros de salud y, aunque en general no representan un cuadro grave, pueden generar un impacto significativo en la rutina diaria si no se identifican, previenen y tratan de forma adecuada.

El origen de este fenómeno se vincula con el aumento notable en la concentración de polen en el ambiente, proveniente en especial de árboles, gramíneas y diversas especies vegetales en floración. En los organismos predispuestos, el sistema inmunológico interpreta este polen como un elemento extraño y potencialmente dañino, desencadenando una respuesta inflamatoria que libera histamina y otras sustancias mediadoras.

Como resultado, se manifiesta un patrón clásico de síntomas respiratorios y oculares: estornudos repetitivos, congestión, secreción nasal transparente y acuosa, picazón en nariz, garganta o paladar, y ojos enrojecidos con lagrimeo constante o sensación de presión en los senos paranasales. En aquellas personas con antecedentes de asma o hiperreactividad bronquial, el cuadro puede complejizarse al sumar tos persistente, silbidos al respirar y sensación de falta de aire.

Ante este panorama, resulta indispensable saber distinguir una reacción alérgica de un cuadro infeccioso como el resfrío común. Si bien ambos comparten molestias en las vías respiratorias superiores, en la alergia predominan la picazón intensa y los estornudos en salva, la mucosidad no suele volverse espesa, no se presenta fiebre y las molestias pueden prolongarse durante semanas enteras mientras persista el contacto con el polen.

El resfrío, en cambio, suele estar acompañado de decaimiento corporal, dolor muscular, en ocasiones febrícula y tiene una duración acotada a unos pocos días. Ante la menor duda sobre el origen del cuadro, la evaluación médica es la única vía certera para establecer el diagnóstico correcto y descartar complicaciones.

A la par de las indicaciones clínicas, existen hábitos cotidianos sencillos que disminuyen de forma drástica la exposición a los alérgenos y alivian las molestias. Ventilar la vivienda en los horarios de menor polinización -evitando las primeras horas de la mañana o el atardecer-, mantener las ventanas cerradas en días de mucho viento, cambiarse de ropa y lavarse el cabello al regresar del exterior, evitar el secado de prendas al aire libre en momentos críticos y realizar lavados nasales con solución fisiológica son medidas mecánicas efectivas que complementan cualquier tratamiento.

En cuanto a las opciones farmacológicas, los antihistamínicos son el pilar más utilizado al bloquear la acción de la histamina. Hoy contamos con alternativas de segunda generación que brindan un excelente control de los síntomas con mucha menor incidencia de somnolencia; aun así, su uso debe ser siempre bajo supervisión profesional. La automedicación prolongada o el uso indiscriminado de gotas descongestivas puede generar efectos adversos o efecto rebote, por lo que la indicación debe ajustarse a la edad, antecedentes y particularidades de cada paciente.

La consulta médica se vuelve prioritaria cuando los síntomas se vuelven intensos, interfieren con el rendimiento laboral, escolar o el sueño, cuando aparecen dificultades respiratorias o cuando la persona cuenta con antecedentes asmáticos.

En vittal entendemos que informar también es una forma de cuidar y por eso promovemos el abordaje integral y temprano de estas afecciones estacionales a través de nuestros diversos dispositivos asistenciales. Disfrutar de la primavera es posible y saludable si adoptamos hábitos preventivos, evitamos la automedicación y acudimos a tiempo a la mirada médica para transitar los cambios de estación con el mayor bienestar posible.

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Efemérides Prevención RCP

Día Mundial de la Reanimación Cardiopulmonar: el valor de actuar a tiempo para salvar vidas

*Por Sergio Capiello (MN 104406, MP 55701)
Director médico de Fundación vittal

 

Cada 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Reanimación Cardiopulmonar (RCP), una jornada internacional orientada a divulgar el conocimiento y la aplicación oportuna de maniobras básicas de reanimación en la comunidad.

El origen de esta conmemoración se remonta al año 2012, tras la declaración del Parlamento Europeo que promovió una semana dedicada a la concienciación ante la parada cardíaca. Años más tarde, en 2018, el Comité de Enlace Internacional sobre Reanimación (ILCOR) expandió la campaña a escala global bajo el lema “todos los ciudadanos del mundo pueden salvar una vida”, formalizando el 16 de octubre como la fecha central para capacitar a la población general en técnicas de reanimación.

Las enfermedades cardiovasculares, entre las que destacan los infartos agudos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares, continúan encabezando las estadísticas como la primera causa de muerte en el planeta. Cuando un paro cardíaco ocurre en el ámbito extrahospitalario y no recibe una respuesta inmediata por parte de quienes están alrededor, la tasa de supervivencia es dramáticamente baja. Por esta razón, democratizar la enseñanza de las técnicas elementales de RCP representa una de las medidas cívicas más urgentes y transformadoras.

La reanimación cardiopulmonar consiste en un conjunto de maniobras manuales de primeros auxilios destinadas a restablecer temporalmente la circulación sanguínea y la ventilación tras un colapso cardíaco, sosteniendo la perfusión de órganos nobles hasta el arribo del equipo médico de emergencia. En el instante en que el corazón se detiene, la sangre deja de circular hacia el cerebro y otras estructuras vitales, generando lesiones neurológicas irreversibles en pocos minutos. Frente a una persona que no responde y no respira, comprobar de inmediato su estado y dar inicio a las compresiones torácicas permite suplir mecánicamente el trabajo de la bomba cardíaca.

Las estadísticas dan cuenta de la estricta carrera contra el tiempo que implica este escenario: cada minuto que transcurre sin maniobras de RCP reduce entre un 7% y un 10% las probabilidades de supervivencia. En Argentina, se estima que entre 40.000 y 50.000 personas sufren un paro cardíaco extrahospitalario al año. Sin asistencia inmediata, menos del 10% de los afectados logra sobrevivir; en contraste, cuando un testigo presencial inicia maniobras de reanimación precoz y se utiliza un desfibrilador externo automático (DEA), las posibilidades de sobrevida pueden alcanzar el 50%. Teniendo en cuenta que la enorme mayoría de estos episodios se suscitan en el hogar, en ámbitos de trabajo o en la vía pública, contar con ciudadanos entrenados es el factor que define el desenlace de la emergencia.

En el marco de esta jornada, organizaciones de todo el mundo impulsan charlas y talleres gratuitos de capacitación práctica, demostraciones abiertas en plazas y centros urbanos, campañas educativas en medios y redes sociales, así como la iluminación de edificios y monumentos en color rojo en homenaje al cuidado del corazón. Salvar una vida no depende únicamente de la llegada de la ambulancia; también depende de la decisión solidaria de una comunidad preparada para intervenir durante esos minutos de oro.